miércoles, 11 de abril de 2007

ACTIVIDADES ANUALES DE LA HERMANDAD DE

Estas son las actividades que la Hermandad de Nuestra Señora del Consuelo realiza anualmente de forma cronológica.

Comenzamos trabajando en los artículos que más tarde, darán forma, a la que será el boletín de esta Hermandad, junto con aquellos que presentamos en la revista cofrade de Cantillana.

Durante el mes de Febrero, la atención se centra en organizar el tema de los costaleros, es decir, se decide el calendario, los horarios y el lugar de los ensayos, y todo quedará fijado hasta la Tarde del Jueves Santo. A la misma vez, se inicia el pedido de Semana Santa.

En Marzo comienzan los Cultos Cuaresmales (Triduo) en Honor a Nuestra Señora del Consuelo. Se monta el Altar para dichos actos, haciéndoles una modificación para el posterior Besamanos.

El domingo anterior al Domingo de Ramos, una representación de la Hermandad acude a la Casa de la Cultura, donde se celebra anualmente el acto que sirve de prolegómeno a la semana de Pasión, Muerte y Resurrección, el Pregón de la Semana Santa.

El Domingo de Ramos, la Hermanad asiste a la Santa Misa celebrada en la Parroquia de Nuestra Señora la Asunción.

Según marque el calendario de cada año, en abril o finales de marzo, esta Hermandad hace Estación de Penitencia en la Tarde del Jueves Santo a las 7 de la Tarde.

Antes de que la hermandad se haga cofradía en la calle, han quedado atrás, muchas horas de limpieza de enseres, montaje de paso, muchas horas colocando las flores y todo para que Ella sea los más importante ese día en Cantillana.

Una vez que pasa la Semana Santa, queda la ardua tarea de limpiar y recoger todo lo que se ha utilizado en estos días. Más tarde, la Hermandad celebra una comida para todos los costaleros, en agradecimiento por su labor, de gran importancia para esta Hermandad, ya que sin ellos la Semana Santa no sería la misma.

Mientras limpiamos los enseres, ya se está pensando en el “pescaíto frito” y en los farolillos, ya que en Junio llega la Feria de Cantillana. Luego, una vez que finalicen esos días festivos y terminemos de guardar todas las cosas de la Feria, nos tomamos un respiro hasta que pasa el verano.

Cada 4 de Septiembre se oficia una Santa Misa en Honor a Nuestra Titular por su onomástica según indica el santoral.

Noviembre es un mes para recordar a todos aquellos hermanos difuntos de la Hermandad a través de una misa por sus almas en la ermita y ante nuestra Virgen del Consuelo.

Y antes de que termine el año, llegan días de rifas y lotería de Navidad, aunque tampoco perdemos la ocasión de organizar una jornada de convivencia entre todos los hermanos.

LA ADVOCACIÓN DE CONSUELO

UN NOMBRE PARA LA VIRGEN: CONSUELO

Dos formas tiene este nombre: Consolación y Consuelo.

Es el nombre de una noble virtud.

Consolatio es el origen latino, formado por el prefijo con de compañía y de intensidad, más el verbo solor, solatus sum, solari, que significa consolar, reconfortar, alegrar... El sustantivo solatium derivado de este verbo, del que obtenemos en español la palabra solaz, nos da el valor más positivo de este nombre: recreo y consuelo del espíritu. Se cree que el verbo solor procede del adjetivo solus, a, um. Como fuere, el de Consuelo o Consolación es un nombre que hace pensar en solidaridad, en fortaleza para reconfortar a quien lo necesita, en sosiego y solaz para el espíritu. En ahuyentar la tristeza de la soledad.


Nuestra Señora del Consuelo es una advocación de la Virgen que no podía faltar entre las virtudes y los méritos que se atribuyen a la Madre de Dios. En las letanías es invocada todos los días por la Iglesia como Consolatrix afflictorum (Consuelo de los afligidos), porque entre los papeles que los cristianos le han asignado a la Virgen como Madre universal, está el de consolar a los que gimen y lloran en este valle de lágrimas.


Esta advocación no está vinculada a ninguna imagen, aparición o milagro, sino a la necesidad que siente la Iglesia de ofrecer a los fieles una Madre en el cielo que sea la sublimación de las virtudes de todas las madres de la tierra.

En la tristeza, en la enfermedad, en la persecución, en el dolor tiene el hombre necesidad de consolación. En el Antiguo Testamento, en los momentos difíciles del pueblo de Israel, Dios aparece como el verdadero consolador. Jesús, en los Evangelios y desde el principio, aparece como el consolador de los afligidos. Este consuelo no cesa cuando Jesús resucita y se va al Padre. La función de consolador, pues, corresponde a Jesucristo, que en los cielos es nuestro "defensor ante el Padre" (1 Jn 2, 1-2). Y en la tierra corresponde al Espíritu Santo que actualiza la presencia de Jesús, siendo para los creyentes el revelador y el defensor de Jesús:

María, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y abrazando la voluntad salvífica de Dios se consagró totalmente a sí misma a Jesús.

Así como María es cooperadora de Cristo en la obra de la Redención, también es junto con su Hijo mediadora y consoladora.


Dice el Concilio Vaticano II que María, una vez recibida en los cielos, "continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión, los dones de la eterna salvación (...) María es "signo de esperanza cierta y consuelo para el pueblo de Dios peregrinante" (L.G. 68). En varios momentos aparece María en los Evangelios dando consuelo y esperanza a los que estaban con ella. Por supuesto en el Nacimiento fue consuelo para su Hijo, para San José y para todos los que se acercaron o contemplarlos y ver las circunstancias tan precarias en las que había nacido. Más adelante la vemos siendo consuelo para aquellos recién casados que se les había acabado el vino (Jn 2, 1-11). En el momento de la crucifixión María fue de un gran consuelo para su Hijo en la cruz: "Junto a la cruz estaba su madre", nos dice San Juan (Jn 19,25). Se condolió vehementemente con su Hijo y se asoció con corazón maternal a su sacrificio. Pero no sólo fue consuelo para su hijo sino para todos los que habían sufrido y estaban desorientados con la muerte de Jesús (Hch 1,14).


COPLAS DE 1900

COPLAS A LA VIRGEN DEL CONSUELO




1


Tú que sabes la amargura

Del que llora sin consuelo,

Tú que alumbras, Virgen Pura,

La senda que lleva al cielo,

Vuelve tus ojos, María,

Al que la luz busca en ti.

Madre mía del Consuelo

Vuelve tus ojos a mí.


2


Triste estás tú, Madre amada,

Reina del cielo y tierra.

En tu corazón se encierra

Al más amargo dolor.

Yo soy el gran pecador

Que esa aflicción llevo a ti.

Madre mía del Consuelo

Vuelve tus ojos a mí.


3


Tú eres siempre Virgen pura,

Aunque llena de dolor,

Iris de eterna ventura,

Escogida, como el sol.

Tu aflicción y tu amargura

En mi corazón sentí.

Madre mía del Consuelo

Vuelve tus ojos a mí.


Estribillo


Estrella del mar y guía

Del alma que espera en ti.

Madre mía del Consuelo

Vuelve tus ojos a mí.


HISTORIA DE LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL CONSUELO DE CANTILLANA

En el intento de conocer los orígenes de nuestra hermandad nos encontramos de entrada con un desierto de datos e informaciones. En pocas ocasiones ha existido la intención de acercarse a ellos por parte de investigadores y, tal como le ha ocurrido a otras muchas corporaciones, es notable la carencia de documentos que testimonien datos de interés para poder reconstruir con veracidad la historia de esta corporación cantillanera.


La primera aseveración clara es que a fecha de hoy desconocemos los orígenes precisos de la misma. Pero en el propósito de ir acercándonos a ella, sí podemos establecer algunas fechas y datos que han de servirnos de referencia para ir vislumbrando algunas conclusiones de interés.


En un documento hallado en el archivo Capitular de Sevilla y fechado en 1674 se ofrece una relación pormenorizada de las cofradías de Cantillana en esos momentos entre las que no se cita a la del Consuelo. Aparecen en esa primera nómina: la de S.Pedro, Misericordia, Ánimas, Concepción, Rosario, Santísimo Sacramento, Vera-Cruz, Jesús Nazareno, Soledad y Humildad y Paciencia. Diez entidades de las que se recoge con detalle la renta de la que disponían y el dinero invertido en los cultos.

En otro documento posterior correspondiente a 1722(48 años después) se citan las siguientes: Santísimo Sacramento, Ánimas Benditas, Dulce Nombre de Jesús, Jesús Nazareno, Santa Vera Cruz, Humildad, Nuestra Sra de la Concepción, Soledad y Rosario.

Si nos atenemos a estos documentos en los que no se hace mención expresa de la existencia de la Cofradía del Consuelo, habría que situar la fecha de los orígenes con posterioridad a 1722.


Hemos de situarnos ante un documento de finales del s.XVIII en el que se hace inventario de todos los objetos de culto e imágenes que se hallan en San Bartolomé, para encontrar la primera referencia documental en que se hace mención a la Virgen del Consuelo; en ella aparece ya con altar propio. Reproducimos parte del contenido de dicho documento por el interés que despierta:


San Bartolomé es una capilla de mal gusto árabe, con seis columnas (…). Sirve para custodiar los pasos de semana santa.


Altar mayor con una imagen del santo (San Bartolomé), Nuestro señor de la Veracruz y servicio completo.

Altar del Rosario, simpecado de la virgen, 2 lámparas de metal y servicio completo.

Altar del Consuelo, una imagen de la Señora, 2 lámparas de metal y servicio completo, y además una Santa Rosalía.

Altar de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una imagen de Nuestro Señor,3 ángeles chicos, 2 lámparas de metal y servicio completo.

Altar de San Juan, una imagen del santo, lámpara de metal y servicio completo.


Las referencias documentales que encontramos aquí nos remiten sin lugar a dudas a una devoción ya asentada en Cantillana, con altar propio en la ermita de San Bartolomé, y suponemos que a la que se tributan cultos tanto internos como externos. No se aportan datos sobre la ubicación de los altares; salvo la referencia al altar mayor, y a partir de ahí sólo se citan advocaciones de las que se tiene constancia documental con anterioridad a la fecha, casos de Nuestro Padre Jesús Nazareno o del Rosario (que no centra su devoción en una talla sino en un simpecado).

Interesante es el descubrimiento del altar con la imagen de San Juan que tradicionalmente ha estado unido a nuestra hermandad y de la que se tienen constancia gráfica de que con anterioridad a 1936 procesionaba junto a la Virgen del Consuelo.


El primer testimonio devocional de interés que hace referencia a la Virgen del Consuelo de una manera nítida se ha encontrado en un curioso cuadro que se halla en una casa de la calle San Bartolomé perteneciente a Asunción Lozano Ruiz. . Se trata de un exvoto, es decir de un cuadro que unos fieles dedicaron a la Virgen del Consuelo en señal y recuerdo de un beneficio recibido. Este tipo de ofrenda votiva solía estar colgado en los muros o en la techumbre de los templos, normalmente en los laterales de la capilla donde se le rendía culto a la imagen. En este caso concreto, aparece una escena pintada cargada del tipismo propio del siglo XIX andaluz, de bandoleros y sierra, en la que se reproduce el motivo por el cual estas personas se encomendaron a la virgen, esperando su gracia. El texto en el que se relata el milagro de la virgen reza así de manera literal: “Juan Manuel Sánchez Victorio, Becino Natural de Cantillana el dia 7 de Noviembre de 1848 fue perseguido por unos ladrones el cual después de haberlo robado le tiraron un tiro y le entró la bala por el murlo y le salía por el costado del murlo que llego al transito de la muerte y su Madre sencomendo a Nuestra Señora del Consuelo y le sarvo la vida.”.

La escena que se reproduce en la pintura ofrece además otro dato de interés ya que en esta pintura encontramos la primera reproducción iconográfica de nuestra virgen. Se trata de la imagen de una dolorosa vestida según la usanza de la época completamente de negro en actitud doliente y con el puñal de los siete dolores de María en el pecho.

Este exvoto parece sugerir que en esa fecha la imagen de la virgen cuenta ya con una asentada devoción popular, es nombrada en los mismos términos que hoy lo hacemos- Nuestra Señora del Consuelo- y responde claramente al perfil de una dolorosa al estilo de la época.


Nueve años más tarde encontramos otro documento escrito de gran interés, fechado el 3 de Diciembre de 1857 y en él se hace por primera vez mención expresa sobre la existencia de la hermandad como tal. En el citado documento una persona aparece reconocida, teniendo en cuenta la oficialidad del escrito, como mayordomo de la institución a la que de forma escrita se nombra en el mismo como Hermandad. Dicho mayordomo solicita la venta de una lámpara de plata vieja. Don Juan de Dios Quijano, nombre citado del Mayodormo, solicita esta venta al Gobernador eclesiástico del Arzobispado con la finalidad de comprar para la virgen dos lámparas para su mayor esplendor y culto. Estos datos nos indican con claridad que en esa fecha, 1857, esta cofradía estaba ya completamente asentada en Cantillana

El Arcipreste de Cantillana expende su informe favorable el 18 de Diciembre de 1857.

En la respuesta de la autoridad con fecha 22 de Abril de 1858 se le concede licencia a la Hermandad para ejecutar esa venta con la condición de invertir el dinero en la adquisición de las dos lámparas para la Virgen del Consuelo.


Nos encontramos, pues con la constancia de que en la primera mitad del siglo XIX la Virgen del Consuelo cuenta ya con una Hermandad, constituida legalmente según las reglas del momento, ya que participa de los trámites legales eclesiásticos para la realización de actos relacionados con el culto a la virgen, y con la constancia de una estructura organizativa también reconocida de la que es Mayordomo Don Juan de Dios Quijano (persona de la que tampoco se poseen datos).



Son muchas las incógnitas históricas que quedan por resolver. La primera de ellas la fecha de fundación de la hermandad, cofradía o devoción hacia la Virgen del Consuelo. Sólo podemos aventurar que por los documentos investigados estaría situada entre finales del siglo XVIII y el primer tercio del siglo XIX. También presenta interrogantes la llegada a Cantillana de la actual imagen titular de la corporación, datada entre finales del XVIII o principios del XIX. No deja de ser curioso que ambas fechas coincidan, lo que daría lugar a asociar la llegada de la imagen con su culto o a la inversa, es decir el deseo de venerar a la virgen en la advocación de Consuelo pudo dar lugar al encargo y compra de la talla por parte de un grupo de hermanos o de una familia. Tampoco es posible establecer la autoría de la imagen, si bien durante una época se especuló con la atribución a Juan de Astorga, estudios recientes realizados a la talla parecen descartar tal atribución.

Otras interrogantes quedan en el aire relacionadas con el origen de la Hermandad, tales como los vínculos con las cofradías existentes en la localidad de Jesús Nazareno, Veracruz y Humildad y Paciencia, a las que desde finales del siglo XIX acompañaba el paso de la Virgen del Consuelo en sus respectivas procesiones cuaresmales, pero sin que en ningún momento formara parte de ninguna de estas cofradías. La existencia de una imagen mariana que acompañaba a diversos Cristos que representaban distintas escenas de la Pasión durante la semana santa era práctica habitual en algunas poblaciones de nuestro entorno, nada tendría de excepcional que así ocurriera en Cantillana. En próximos números intentaremos profundizar sobre la manera en que se realizaban estas estaciones de penitencia.

La vinculación de las cofradías a una familia que monopolizaba el cuidado y protección de los enseres, así como el mantenimiento del culto a una imagen era también costumbre conocida en nuestra comarca y en gran parte de Andalucía; en la misma capital aún son muchas las hermandades que tradicionalmente se relacionan con apellidos y familias desde antiguo. En Cantillana durante largas épocas algunas hermandades mantuvieron de una manera notable este vínculo familiar, tal es el caso de Nuestro Padre Jesús Nazareno a los Sarmiento o la Virgen del Consuelo a los Dorado. Ésta última se hace presente desde finales del siglo XIX hasta muy avanzado el siglo XX, pasando el protagonismo de Don José Dorado Rico a su hija Consuelo Dorado Camacho.

Para terminar esta primera entrega, cabría señalar la asociación de la Virgen del Consuelo con la figura de San Juan, del que sabemos que contaba con Altar propio en San Bartolomé y fotografías de principios del siglo XX en que acompaña en su paso a Nuestra Señora del Consuelo. Se trataba de una talla de notable factura que se perdió como otras tantas obras de gran valor artístico y devocional en los inicios de la Guerra Civil en agosto de 1936. Desconocemos también si esta asociación de ambas imágenes significaba a su vez una relación mayor, es decir que ambas tallas formaran parte del patrimonio de una misma entidad, o si sólo se producía para llevar a cabo el culto externo.


Son varias las líneas de investigación que quedan abiertas para reconstruir una historia que está por escribir.


Aprovechamos estas líneas para pedir la colaboración de todas aquellas personas que puedan aportar datos, documentos, fotografías o testimonios orales que sirvan para conocer con mayor precisión los orígenes de esta Hermandad.